Diferencias entre la vida rural y urbana en la Unión Europea

Los expertos de Eurostat (Oficina Europea de Estadística) han dado a conocer, producto de la elaboración del anuario regional de estadísticas, las profundas diferencias en los modos de vida de la población urbana con la población rural -en función del grado de urbanización de esta (zonas rurales, pueblos y ciudades)-, donde salen a la luz aspectos trascendentales del tejido social, relevando aspectos críticos como el riesgo de pobreza y exclusión social, la vivienda, la salud, la educación, el empleo y la brecha digital.  Así mismo dan una breve explicación al ligero aumento que evidencio la población rural en los años 2010-2015.

A modo de contextualización es necesario saber que las zonas rurales de los países de la Unión Europea son de naturaleza diversa y se caracterizan por sus dotaciones y entornos naturales específicos, sin embargo, para toda la región estos proporcionan alimentos y recursos ambientales indispensables para el desarrollo y prosperidad de ellas misma y también de las zonas urbanas, donde atributos de calidad de vida son cada vez más valorados.

En este sentido, es necesario mencionar el interés que han despertado, en las políticas nacionales, las economías locales de los poblados rurales adyacentes a los centros urbanos, producto del dinamismo por el cual estas se caracterizan. Sin embargo las zonas rurales más remotas de la región no gozan de esta situación, siendo caracterizas por un crecimiento económico lento y pasivo.

En relación a esto, Eurostat publica en sus datos del año 2015 que el 28% de la población de la UE vive en áreas rurales, mientras que hace dos años el 31,6% vivía en pueblos y suburbios y el 40% de la población vivía en ciudades. Así mismo el lustro 2010-2015 presento un alza en la población de zonas rurales correspondiente a un 1.7%, un 4.7% en los pueblos y suburbios, mientras que la población urbana  presento una constante disminución, lo que ellos explican con una búsqueda de espacios más asequibles (en barrios periféricos, pueblos o en el campo) por parte de los habitantes europeos.

Existen diferencias considerables en el tamaño relativo de las poblaciones rurales de los distintos Estados miembros de la UE. En su caso, Lituania es el único país donde la mayoría (un 56,2 %) de la población vive en una zona rural, mientras que entre un 45 y un 49 % de la población de Dinamarca, Croacia, Letonia, Hungría, Eslovenia y Luxemburgo poblaba el mundo rural en 2015. Por el contrario, una proporción relativamente baja de la población vivía en zonas rurales en algunos de los Estados miembros más poblados, entre ellos Alemania (22,4 %), Italia (18,9 %), Bélgica (18,0 %), Reino Unido (14,9 % y los Países Bajos (14,7 %). Malta, por su lado, registró una proporción mucho menor (0,3 %) de su población viviendo en zonas rurales, con la gran mayoría de sus habitantes residiendo en áreas metropolitanas y alrededor de la capital: La Valeta. De hecho, casi 9 de cada 10 malteses vivían en una ciudad. El Reino Unido y España son los otros Estados miembros donde la mayoría de la población vivía en ciudades en 2015. (Eurostat, 2017)

Riesgo pobreza y vivienda.

Eurostat hace énfasis en estos dos (de cinco) pilares en pos de hacer un seguimiento en los progresos realizados por la comunidad, en busca de alcanzar una Europa más inclusiva y justa.7

Por esto establece que las personas consideradas en riesgo de pobreza o exclusión social se encuentran al menos en una de las siguientes situaciones: carencia monetaria, privaciones materiales severas o tener la residencia en un hogar con muy baja intensidad de trabajo, En 2015, había 118,8 millones de europeos expuestos a al menos uno de los tres riesgos mencionados, mientras que 9,2 millones se enfrentaban a los tres.

Casi uno de cada cuatro habitantes de la UE-28 (un 23,7 %) estaba en riesgo de pobreza o exclusión social en 2015, mientras que un porcentaje mayor de la población rural (en comparación con las zonas urbanas) corría el riesgo de pobreza o exclusión social, en concreto, un 25,5 %, lo que representa algo más de la cuarta parte de la población rural. En el caso de los habitantes urbanos, un 24 % estaban expuestos a este riesgo, porcentaje que se reducía a un 22,1 % en el caso de los residentes de pueblos y barrios. Estos datos quizá puedan explicar en parte el movimiento hacia los pueblos y suburbios. (Eurostat, 2017)

Los expertos también mencionan que dicha fluctuación entre ciudades y pueblos puede verse motivada también por las mejoras que han experimentado el sistema de transporte y las nuevas tendencias de trabajo (en casa) que han promovido las nuevas tecnologías comunicacionales generando posibilidades optar a una vivienda más alejada de la ciudad, pero de mejores características y de menor valor.

Salud, educación y mercado laboral.

En términos de salud las poblaciones rurales presentan una tendencia de insatisfacción ante el cumplimiento de sus necesidades de atención sanitaria, lo que se condice con que un 4.2% de la población rural se mostró insatisfecho, durante los 12 meses previos a la encuesta en este ámbito.

En cuanto a los niveles de educación se determinó que un 12.2% de la población rural abandona los estudios, mientras que en la población urbana este porcentaje corresponde a un 9.8% del total de los habitantes.

Se dan diferencias considerables entre los Estados miembros de la UE: por una parte, se registraron tasas particularmente altas de abandono temprano en las zonas rurales de varios Estados de Europa oriental y meridional, como Eslovaquia, España, Grecia, Hungría, Estonia , Rumania y Bulgaria (donde la brecha entre las tasas en las zonas rurales y en las ciudades oscilaba entre 7,3 y 25,8 puntos porcentuales). Por el contrario, en Francia, Alemania, Bélgica, Austria y Malta, la tasa de abandono temprano de la educación y la formación fue mayor entre los habitantes de las ciudades. (Eurostat, 2017)

En cuanto a las tasas de empleo no se registraron diferencias significativas entre la población urbana y la rural.

Brecha digital  

Es imperativo mencionar que las tecnologías digitales desempeñan una labor importante en la cotidianidad de la población europea, puesto que estas han trasformado las formas de comunicación y relaciones sociales. Sin embargo no dejan de existir zonas de la región excluidas de estos beneficios y que se encuentran en peligro de exclusión a la innovación e introducción a nuevas tecnologías, estos fenómenos son los que se reconocen como brecha digital.

Respecto a esta situación los resultados de la encuesta arrojaron que menos de dos tercios (62 %) de la población de la  que vive en zonas rurales accedió a Internet diariamente en 2016; esta proporción aumentó a un 72 % en el caso de las personas que viven en los pueblos y los barrios residenciales y alcanzó un 75 % de la población entre los habitantes de las ciudades.

Se observan disparidades generalizadas entre los Estados miembros de la UE en cuanto al uso de Internet. Estas diferencias suelen ser geográficas, mientras que los Estados miembros del norte y los occidentales registran en general niveles más altos de uso de Internet que los países del sur o el este. La mayor utilización diaria de Internet en 2016 se registró en Luxemburgo, Dinamarca, el Reino Unido, los Países Bajos, Finlandia y Suecia. Por el contrario, el menor uso diario de Internet se dio en Grecia, Polonia, Bulgaria y Rumanía. (Eurostat, 2017)

Referencias:

Eurostat. (2017). Diferencias entre la vida rural y urbana en la Unión Europea. 25 de julio del 2018, de Mercados de medioambiente Sitio web: http://www.mercadosdemedioambiente.com/actualidad/diferencias-entre-la-vida-rural-y-la-urbana-en-la-union-europea/

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Un comentario sobre “Diferencias entre la vida rural y urbana en la Unión Europea

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  1. Las diferencias entre las zonas rurales y la ciudad son innegables, más aún, en el continente europeo que ha mostrado grandes avances en calidad de vida y tecnología en zonas urbanas, generando así, una brecha aún mayor entre ambas zonas. Si bien, se reconoce que las zonas rurales poseen un valor fundamental siendo la zona donde se producen todas las materias primas para satisfacer las necesidades de la urbe, no se le da el reconocimiento que merece ni se generan proyectos de inversión ni en pos de la conservación del mismo. Es fundamental que se comiencen a generar más inversión y se le dé más importancia a las zonas rurales, dado que son el sustento de la vida en la ciudad.

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