OCEANÍA: Islas, tierra, personas.

islascook_airnewzealand.jpg

Las islas del Pacífico continúan sosteniendo muchas vidas ancestrales, y poseen la mayor gama del mundo de culturas indígenas, tradiciones locales y adaptaciones ecológicas. Un ejemplo de esto es Papúa Nueva Guinea, país que alberga un tercio de las lenguas del mundo, con aproximadamente 780 idiomas distintos. Es por estas características que Oceanía se encuentra culturalmente expuesta a las presiones de un mundo globalizado y el modelo económico capitalista.

Los pueblos de las islas del Pacífico ocupan gran diversidad de ambientes, pero la mayoría de la población vive en los estados ricos en tierra de Melanesia, en donde el 85% de la población es rural y muchas veces autosuficiente. A pesar de la gran diversidad de paisajes habitados, los países oceánicos son pequeños y vulnerables, sobre todo con respecto a la perdurabilidad de la cultura, ya que hay grupos lingüísticos compuestos por apenas miles de personas, por lo que, la desaparición de una generación puede hacer morir esa lengua y la memoria cultural registrada por los ancestros,que muchas veces se transmite de forma verbal. Otro de los riesgos a los que está expuesta la cultura y forma de vida de estos pueblos son los eventos naturales, ya que tifones y tsunamis podrían devastar las comunidades insulares, desaparecer las fuente de agua o arruinar cultivos (se mencionan los ejemplos de Fiji y Samoa, donde grandes tormentas dejaron daños que tardarán años en repararse).

Sumado a lo anterior, otra amenaza que atañe a las comunidades son las tendencias demográficas, ya que, pese a tener tasas de natalidad de las más altas del mundo, el crecimiento de la población está superando la capacidad de abastecimiento que puede entregar la tierra.

POLÍTICA DE LA CULTURA

Históricamente las sociedades indígenas son minorías que viven a los márgenes de un Estado mayor, los pueblos Oceánicos no son algo distinto, solo en  Australia, Guam, Hawai, Nueva Caledonia y Nueva Zelanda son las minorías indígenas en sus propias tierras. Los países Melanesios son en su mayoría independientes a partir de los años 70 (A excepción de Nueva Caledonia que aun es de posesión francesa) y son gobernados por las élites indígenas. No obstante, existen conflictos culturales y rebeliones por la supervivencia cultural en Papua Nueva Guinea y Fiji, en el último, donde se han integrado a las tradiciones locales el cristianismo, la adherencia y resistencia a su avance.

Pese a la independencia política las islas del pacífico no poseen independencia económica, es más, son la región más dependiente del mundo, utilizadas por las grandes empresas multinacionales para la extracción materias primas (madera, minerales, petróleo, pescado, entre otros.). Debido a esto, los gobiernos insulares se han visto en la necesidad de potenciar otro tipo de actividades como el turismo. Se mencionan los conflictos históricos de los países insulares por ser escenario de pruebas nucleares y ser un escenario de instalación de misiles escondidos, por parte de Estados Unidos principalmente, se ven afectados constantemente por las pruebas nucleares y sus consecuencias en el territorio. Se han realizado procesos judiciales en donde han debido pagar a estos países grandes compensaciones económicas, se justifica su defensa en argumentos como el gran valor social y simbólico de aquellas tierras ancestrales atacadas, ya que para la mayoría de los isleños, en la tierra se sigue concentrando la identidad cultural de los pueblos indígenas, pero el crecimiento de la población y el desarrollo amenazan constantemente la relación de la gente con su tierra, y por lo tanto con su legado cultural.

Pese a estos conflictos y amenazas, poco a poco se han ido reconociendo los derechos de los pueblos indígenas en tierras ancestrales, en 1992, los tribunales australianos reconocieron los derechos de los aborígenes a las tierras de propiedad cuando el capitán James Cook llegó hace 204 años. En Melanesia, por otra parte, los gobiernos postcoloniales se han movido para reconocer los derechos de los terratenientes tradicionales y devolver el manejo de disputas de tierras a los procesos “tradicionales” locales siempre que sea posible.

MIGRACIÓN E IDENTIDAD CULTURAL

pueblos2

Existe la emigración dentro de los estados de las Islas del Pacífico, la búsqueda por oportunidades económicas y educativos impulsan el proceso de migración campo-ciudad y surgen fenómenos como las pandillas juveniles por la falta de empleos, en Papua Nueva Guinea los llaman “pícaros”. La mayoría de los gobiernos tienen dificultades para abastecer de los servicios básicos a todos los inmigrantes urbanos, muchos de los cuales terminan viviendo en peores condiciones que en las que lo hacían en sus países de origen. Auckland se ha convertido en la ciudad polinesia mas grande del mundo, con inmigrantes de todas las islas aledañas de Oceanía. Los migrantes pueden desencadenar discordia política porque compiten con poblaciones indígenas por recursos limitados. Los descendientes de los trabajadores migrantes melanesios, que han vivido en Australia durante un siglo, están en conflicto con los pueblos aborígenes australianos sobre el acceso a los programas de asistencia financiados por el gobierno.

“DESARROLLO” Y SUPERVIVENCIA CULTURAL

La mayoría de los estados dependen del financiamiento externo para sus presupuestos de desarrollo, en su mayoría, por países que tienen interés en la ubicación geográfica y estratégica de estas islas, simpatías que pueden influir ante un eventual conflicto. El ideal de estos países se encuentra en el desarrollo sostenible, sin embargo, la demanda y necesidades de los habitantes, sumado a la escasez de recursos y ubicaciones geográficas aisladas en algunos casos, limitan las opciones de desarrollo. Es por lo anterior que entran en conflicto las necesidades económicas con la conservación de territorios ancestrales y terratenientes rurales.

La necesidad económica ha impulsado a los estados insulares a potenciar el turismo, lo cual puede traer gran cantidad de recursos a la zona, pero consecuencias nefastas relacionadas con contaminación, degradación de espacios y pérdida de culturas ancestrales, convirtiéndose ellos mismos en mercancías. Los efectos del turismo sobre los pueblos indígenas son variados, buenos y malos, pero un turismo informado y controlado no denigraría ni socavaría las culturas indígenas ni afectaría al equilibrio ambiental.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Sitio web ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: