Contexto de la Seguridad Alimentaria en Oceanía

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Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), desde la Cumbre Mundial de la Alimentación (CMA) celebrada en 1996, la Seguridad Alimentaria es un estado ideal que se consigue cuando las personas gozan permanentemente de acceso físico y económico a suficiente alimento, seguro y nutritivo, para satisfacer sus necesidades biológicas y sus preferencias alimenticias, con el propósito de llevar una vida activa y sana. Los representantes de los 182 gobiernos que participaron en la CMA se comprometieron a erradicar el hambre en todos los países, con el objetivo inmediato de reducir el número de personas desnutridas a la mitad de su nivel actual no más tarde del año 2015.

Durante la CMA se reafirmó además la Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, que reconoce el derecho de toda persona al acceso a alimentos sanos y nutritivos, el derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre, y el derecho a una alimentación apropiada. Un alimento adecuado debe ser culturalmente aceptable y debe producirse en forma sostenible para el medio ambiente y la sociedad, además, su suministro no debe interferir con el disfrute de otros derechos humanos.

Continuando con la línea de los derechos alimentarios, es importante destacar también la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, donde se proclamó que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure salud y bienestar, tanto a ella como a su familia, especialmente en lo que respecta a alimentación. En 1996 se firma además el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que reconoce el derecho a un nivel de vida adecuado y el derecho fundamental de toda persona a estar protegida contra el hambre.

Luego, en el año 2000, 189 naciones se comprometieron a liberar a la humanidad de numerosas privaciones, considerando -entre otras cosas- que toda persona tiene derecho a un nivel de vida mínimo que incluye estar exento del hambre. Para cumplir este compromiso, en 2001 se fijaron los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que se llevaron a la práctica mediante el establecimiento de metas e indicadores en los ámbitos nacional y mundial, durante el periodo comprendido entre los años 1990 y 2015. El primer ODM, u ODM 1, se compone de tres metas: reducir a la mitad la pobreza mundial (meta 1.A), lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos (meta 1.B) y reducir a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre (meta 1.C).  La FAO ha realizado un seguimiento de los progresos hacia la consecución de la meta 1.C de los ODM, relativa al hambre, y el objetivo de la CMA, desde el trienio 1990-92.

gráfico
Fuente: Elaboración propia en base a datos de la FAO

Del gráfico anterior se puede inferir que el progreso de seguridad alimentaria en los países de Oceanía ha tenido un desarrollo paulatino, hecho que queda de manifiesto en los menos de 10 puntos porcentuales de disminución en la prevalencia general de la subalimentación en la región para los períodos 1990-92 y 2014-16. Los países de esta región son en su mayoría pequeños Estados insulares en vías de desarrollo, cuyas economías se caracterizan por una alta dependencia de las importaciones de alimentos. La seguridad alimentaria, por tanto, es vulnerable ante perturbaciones externas, como la inestabilidad internacional de los precios o los fenómenos meteorológicos adversos.

Las Islas del Pacífico se enfrentan importantes dificultades en cuanto a malnutrición, definida como aquellos estados patológicos causados por la deficiencia, el exceso o la mala asimilación de los alimentos. Eso significa que, pese a que ha habido una lenta caída en el hambre, el sobrepeso, la obesidad y, en consecuencia, las enfermedades no transmisibles, como la diabetes de tipo 2 y la cardiopatía coronaria, afectan cada vez más la situación económica y sanitaria de la región.

Varios países de la región de Oceanía analizados en el presente informe han alcanzado la meta 1.C de los ODM, como Fiji, las Islas Salomón, Kiribati y Samoa, país que también consiguió el objetivo más ambicioso de la CMA. En contraste, la situación en Vanuatu ha sufrido un importante deterioro desde que el ciclón Pam azotó las islas en marzo de 2015. Antes de este fenómeno, el país había mostrado avances en el combate del hambre. En el caso de Papua Nueva Guinea no se ha podido realizar un análisis más minucioso debido a la falta de datos fiables, de hecho, apenas se dispone de la información necesaria para obtener un cálculo fiable de la subalimentación.

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