Urge un rescate de lo rural: La carta de un Jamaiquino hacia el estado

“Dear Editor,

Karl Samuda, minister of industry, commerce, agriculture and fisheries, says he intends to promote the use of hydroponic operations to grow crops such as vegetables in inner-city communities.

This is a typical Kingston, quasi-colonial political plan, where Kingston dictates and gets everything when agriculture is dying in the rural areas. Samuda is focusing on Kingston’s inner cities while scamming becomes one of the substitutes.

Do not get me wrong, it is not a bad idea that he is suggesting, and it is not a new one either, but rural Jamaica is dying and needs a rescue plan to resuscitate economic, self-reliant activity in those areas. What you see in Montego Bay is the result of years of neglect and subsequent deterioration.

Aren’t there any social scientists in the Government to inform them that what is going on in St James cannot be given a quick fix by draconian laws or temporary police occupation of territory? They must come to realise that it is a deeper social and economic problem.

Let us call for a national rural rescue plan and get some rural sociologists on board. How is it that the Department of Social Sciences at The University of the West Indies is so quiet? I do hope they have not become so comfortable that they have also become downright intellectually lazy.

Rural development is that which forms the roots of Jamaica. If those roots die, the tree called Jamaica goes with it; we are all dead. Wake up, Jamaica! At least let us hear the intellectual ‘chatocracy’, the masses in the street, vocal minorities, singers and players of instruments, the churches — with honest intellectuals giving scientific analysis to provide direction.

A ‘Rural Development Commission’ is a must if Jamaica is to be pulled back from the brink and not become a criminal’s paradise. Rescue rural Jamaica and you would have rescued Jamaica.” – Michael Spence

La realidad rural dentro de Jamaica se asimila a muchas realidades del resto de la región Caribe y Latinoamericana, donde se evidencia un abandono de los espacios rurales, los cuales son utilizados por los centros urbanos como proveedores de recursos, realizando una explotación desmedida que no refleja ganancias para las zonas rurales ni para sus habitantes.

Esta explotación por parte de la ciudad principal a los pequeños territorios rurales que lo proveen para poder continuar con su predominancia se relaciona con la lógica económica que predomina a nivel global, pues a través de una visión mercantil del medio ambiente y las áreas menos desarrolladas en términos de concentración y reproducción del capital, es que se da sentido a estas relaciones donde existen regiones proveedoras de materias primas y regiones con concentración de servicios y aparatos de globalización.

A pesar de esta relación dicotómica entre lo urbano y lo rural, donde lo urbano presenta una clara predominancia, la población rural de Jamaica no es menor, alcanzando alrededor de un 45% lo que representa más de 1 millón de personas que residen en estas zonas y que, por lo tanto, se encuentra en una situación crítica donde el apoyo del Estado para su desarrollo es escaso, pues solo busca fomentar la explotación de las tierras mediante la agricultura para sostener las grandes ciudades como Kingston. Además, si bien existe asistencia por parte de distintos organismos externos para mejorar la situación de la agricultura en Jamaica, que se encuentra estrechamente relacionada con la ruralidad siendo la principal actividad económica de la zona, estos poseen claros intereses sobre el territorio, buscando mantener una hegemonía y un dominio sobre estas regiones que poseen un menor “desarrollo” para su posterior explotación de bienes móviles e inmóviles a través de tratados de carácter internacional que permitan el libre flujo de mercancías y aumenten la permeabilidad de lógicas neoliberales en territorios cada vez más precarizados.

Finalmente cabe destacar y cuestionarse como el desarrollo de las grandes ciudades va en desmedro de los territorios rurales que en este caso se desenvuelven bajo la lógica de mantener y proveer a la ciudad mayor, es decir la urbe en donde predominan dinámicas propias del neoliberalismo. Esta es una situación que se repite en la mayoría de las situaciones rurales expuestas en posteos anteriores en donde las ansias de progreso de países de estas características solo se ven materializadas en territorios que gozan de los beneficios del sistema capitalista.

Como reflexión final, se dejan las siguientes preguntas abiertas: ¿debe existir una re-configuración del rol del estado?, de ser así ¿en qué debe consistir esta re-configuración del rol de este para que logre generar un desarrollo más justo hacia su propio pueblo?

Fuentes:

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